sábado, 30 de enero de 2010

¿Por qué?
¿POR QUÉ?
Por queeeeeeeeeeee!!!???

martes, 26 de enero de 2010

Final

Pretende que soy tu padre, tu hermano, tu abuelo
los modos de tu amante, los ojos de tu hijo.
Tú serás mi esposa, mi hermana, mi madre.
Te veo como vecina, vecina del alma mía,
y en este preciso instante, que el piso se nos termina
PERDÓNAME, PÍDEME PERDÓN
Tomémonos de la mano y soltémonos, aliviémonos
Perdóname, pídeme perdón
tomémonos de la mano y soltémonos, aliviémonos...
Hola, Adiós.
Hola, Adiós.
Hola, Adiós.

domingo, 24 de enero de 2010

The happiest days of our lives

Nunca había disfrutado tanto de mis días como ahora.
Con todo este tiempo libre y tan pocas responsabilidades, es imposible permanecer en casa.
Las ganas de hacer algo diferente en cada oportunidad se ven opacadas por el mismo resultado de siempre, situación que no me molesta, pero me hace mirar todo con ligereza, como si nada importara. Vivir rápido y morir joven se ha convertido en una opción factible para mi.
Personas vienen y se van sin que ninguna cambie el curso de las cosas.
La misma música y el mismo deseo de verte, de saber si estás bien y de corroborar todas esas historias que he escuchado.
La misma dulce resignación de que estamos mejor así.
Notar que las ojeras ya nunca se van, que la comida sigue haciendo estragos en mi, que los pequeños detalles son los que extraño más, que estos días no se repetirán.
Me engaño a mi misma. Estás presente en maneras que ni te imaginas. La conejita sigue en la tarima, el cubo de mil formas y colores está intacto en el librero, las fotos siguen en la papelera sin que me atreva a vaciarla, la postal del bigotón que se parece a ti tiene un lugar privilegiado en mi pared. Y aún así, no me atrevo a hacer esa estúpida llamada pues me aterra que algo salga mal.
Prefiero seguir como hasta ahora, caminando entre los días cual zonámbula sonriente, sin preocupaciones trascendentales, ni dolores insoportables.
Simplemente disfrutando de los mejores días de nuestras vidas.

Cobardía?

Hacía frio y estaba lloviendo. Traté de hacer tiempo caminando alrededor de dónde me encontraba, la lateral de Reforma, a unos cuantos metros del Castillo de Chapultepec. Los chichifos comenzaron a llegar y a tomar sus posiciones. No me prestaron atención, sabían que era inofensiva así que sólo me miraron con desdén. Aún no llegaban por mi y empecé a sentirme nerviosa sin algún motivo específico. Decidí alejarme de esa calle, no quería que me confundieran con uno de ellos, y menos que pensaran que era una "vestida".
Había avanzado algunos metros, cuando escuché una voz desesperada. "¡Ya suéltame!". Provenía de una mujer morena, de estatura mediana, con botas y falda. Tenía el cabello largo y desordenado, su rostro estaba cubierto por las sombras que proyectaban los árboles y edificios. Él, alto, delgado y calvo, no dijo nada, sólo la tomó fuertemente por el brazo y la arrastró para que siguiera caminando. Me congelé unos segundos. Me di cuenta de que mi cara estaba caliente y tenía los ojos muy abiertos. A unos metros de mi, un hombre maltrataba a una mujer sin que ésta pudiera defenderse. No supe qué hacer. Inmediatamente entendí que no tendría el valor de confrontar al tipejo, pero me negaba a presenciar ese abuso sin hacer nada. Lo único que se me ocurrió fue seguir a la pareja, para que él se diera cuenta que no estaban solos y dejara de golpearla. Apenas había avanzado media cuadra, cuando ellos se detuvieron en la esquina. El tipo se paró frente a ella y la sacudió bruscamente. Estaba a punto de cachetearla, cuando me vio acercándome. Bajó la mano y esperó a que pasara a su lado y cruzara la calle para continuar con lo que estaba haciendo. Me sentí como una tonta al darme cuenta que mi plan no había funcionado, además de que ahora resultaría realmente sospechoso si volvía a pasar por ahí sin tener un pretexto. Me da vergüenza reconocerlo pero me acobardé. Me quedé mirándolos desde la esquina, sin hacer nada. Él hablaba con una voz muy baja pero agresiva, ella no se movía. Después se quedaron en silencio y en poco tiempo, él abrió un auto que estaba estacionado y aventó a la chica al asiento trasero, para arrancar y desaparecer.
Poco tiempo después pasaron por mi, al mismo tiempo que un chichifo cerraba el trato y abordaba el carro de un desconocido.

miércoles, 6 de enero de 2010

...

Ayer fue un gran día.
Conocí a "alguien".
Su calidez y naturalidad me hicieron sentir bien en todo momento.
Logró que olvidara todo en un par de horas.
Gracias!

viernes, 1 de enero de 2010