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sábado, 15 de agosto de 2009

De la fotografía

Al fin me di cuenta. Ya tenía varias señales pero decidí ignorarlas. Resolvía que con un poco más de esfuerzo, las fotos me saldrían mejor. Pero no fue así. Cuando estuve en Chiapas tomé varias fotos con mi cámara digital y se perdieron junto con ella. Tomé otras pocas con la cámara de la familia, me llevaba al menos 30 segundos disparar. No podía acomodarla bien, los árboles y objetos se interponían en lo que sería una composición perfecta, no tenía tripié, por más que me alejaba no lograba encuadrar todo, en fin.
Cuando mi papá regresó con las fotos impresas, discretamente separé las mias y las observé por un buen rato. Fuera de foco, el quiosco cortado, contraluz sin intención, fotos completamente olvidables.
Y fue en ese momento cuando dije "definitivamente no sé tomar fotos". Me esfuerzo, lo intento, pero no sale. No tengo esa chispa, esa precisión de los fotógrafos natos. No sólo para abrir y cerrar diafragmas, calcular la luz, etc etc. No soy precisa en los momentos. Se me pasa o me adelanto. Mi indecisión se ve reflejada en mis fotos. Tengo un par de las que estoy orgullosa, pero no porque sean buenas, simplemente porque me traen recuerdos, porque fueron tomadas en un buen día. Como la de Oscar, el saxofonista, o el rastudo andrógino del zócalo.
Es cierto lo que dicen (con enojo y fastidio) los morritos del myspace: ahora resulta que a todo mundo le gusta la foto, todos quieren ser fotógrafos, toman cursos, tienen flickr, etc. Ja, yo también llegué a declararme fan de la fotografía. Y es que sí me gusta, pero acéptolo, no conozco demasiado, apenas si sé usar una cámara análoga y jamás he tomado algún curso por amor al arte.
Hay tanto talento por ahí que es muy difícil declarar a alguien bueno. Malos hay muchísimos, que no quepa duda. Los supuestos aficionados nos vamos quedando en el camino, para que al final sobrevivan aquellos que sienten verdadera pasión, quienes en verdad no pueden vivir sin tomar alguna foto cualquier día.
Lo reconozco, lo acepto y me siento bien con ello: APESTO TOMANDO FOTOS.
Buenas noches

jueves, 11 de junio de 2009

La loca del metro

Hace algunos años me dirigía, como todos los sábados, al dentista. La ruta era la misma, dejar el carro en mega, tomar un camión a toreo, llegar a tacuba, transbordar dirección tacubaya y ... cuando sólo faltaba ese último transbordo para llegar a mi destino, la vi.
Estaba despeinada y mugrosa, tenía el cabello corto y canoso. Chimuela, con una falda roja, las piernas llenas de vello y los ojos desorbitados. Su aspecto no me escandalizó, en una ciudad como ésta no es raro ver vagabundos. No, fueron sus gritos los que llamaron mi atención. El escándalo que estaba haciendo era imposible de ignorar, sin embargo, todos la miraban azorados y la evitaban. Yo pasé a su lado, más con curiosidad que con miedo, pero ella me despreció como a todos, me miró con verdadero odio y continuó gritando.
Después de notar que era indefensa, los demás usuarios del metro la señalaban y se reían, pero yo me quedé cerca, para escuchar qué decía con tanta urgencia.
Me sorprendí mucho al escuchar que gritaba "Y NO!! LAS MUJERES NO SOMOS PUTAS! NO SOY TU PUTA NI SOY TU SIRVIENTA! Y LOS HOMBRES NO SON MACHITOS, LOS HOMBRES TAMBIÉN TIENEN SENTIMIENTOS Y SIRVEN PARA ALGO MÁS QUE PARA TRAER COMIDA A LA CASA!"
No pude, o no quise escuchar más. Las puertas de los vagones se abrieron y yo subí sin chistar, preocupada por llegar tarde a mi consulta, y al mismo tiempo, pensando en lo que la mujer había tratado de comunicar.
Me intriga muchísimo conocer la razón de su locura, y se me hace que lo que la llevó a ese estado deplorable pero auténtico, fue un mal de amores. Ella no gritaba más que su verdad y estaba desesperada por hacernos escuchar, ENTENDER, que las mujeres no somos putas ni sirvientas, y que los hombres son algo más que machos que solo llevan dinero a la casa. Trataba de hacernos comprender algo fundamental, y sólo consiguió burlas. Estando fuera de la realidad, tuvo el valor para exponer su dolor ante los demás, los cuerdos, los que controlamos nuestra conducta hipócritamente, cuando más de una vez hemos tenido ganas de gritar a todo pulmón NO, NO SOY ________________.
Ahora, después de varios años, me sigo acordando de la loca del metro, la recuerdo casi con admiración y respeto. Me identifico con ella, tan cerca que he estado de perder la razón. Su mensaje no será olvidado, sólo espero poder comunicarlo de manera diferente.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Adiós 2008!

He querido escribir dos veces del 2008, pero después de un párrafo me atoro. Pasaron tantas cosas que cuesta trabajo ordenarlas todas, algunas todavía duelen. Las consecuencias de mis actos están ahí diariamente, recordándome lo que hice. No escribiré nada más, simplemente dejaré constancia escrita de lo desastroso que fue este año y de lo mucho que aprendí. Que aunque no sé hacia donde voy o que pasará, si sé lo que no quiero ni debo hacer y que al final de todo, la única persona que estará conmigo siempre, pase lo que pase, soy yo misma.
Sé que el 2009 será un año mejor y yo lucharé porque así sea. También dejaré atrás lo que no me deja en paz, no me deja avanzar ni ser yo misma. Debo exponer las heridas para después sanarlas, como dice una canción.
Agradezco todo lo que tengo y le sacaré provecho a cada oportunidad.
Llega ya, 2009!
Liliana Sánchez Salas