Me asusta darme cuenta lo mucho que he cambiado en tan solo dos meses. ¿O serán tres? Ya ni recuerdo a quién hacía referencia mi último post, aunque guiándome por otros más antiguos, supongo que a aquel mal-llamado "amigo" que nunca se decidió, ni se dejó...
Ahora mis amores los enfoco a espacios sórdidos, imposibles, incorrectos.
Me he descarado por completo. Des-carado, cambiado de rostro, porque la vieja Liliana nunca se hubiera atrevido a hacer las cosas que esta nueva persona hace, sin alguna razón clara. Sin entender, sin escuchar, sin avanzar.
Voy de mal en peor.