Mostrando entradas con la etiqueta alegría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alegría. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de mayo de 2009

Another night out, another dance floor

Hace rato estuve bailando por lo que parecieron horas, pero en realidad sólo fueron minutos.
Todo mi cuerpo estaba concentrado en esa tarea, mover la cabeza, el cuello, los hombros, la cintura, la cadera, las piernas, hasta el último dedo de los pies y de las manos, todos al unísono pero en diferentes direcciones.
Así bailaba también el macrocosmos, al unísono pero en diferentes direcciones, provocando accidentes felices y casualidades que terminarán por unir a alguien con otro más.
Todo el dolor desapareció por completo.
Tú estabas en la pista, y bailabas como yo, concentrado en los sonidos y las texturas, adecuando la forma de tus manos a como creías que era el beat. Líquido o violento.
Me agrada saber que he encontrado la canción que representará mi próximo encuentro AMOROSO (en el más recto sentido de la palabra) y me encanta que una de las líneas sea:
"And I know that is true, I can tell by the look in your eyes..."
Desde luego, los ojos no mienten, nada más eso faltaba, que terminemos por contaminar esa pureza ¬¬

peace out

miércoles, 27 de mayo de 2009

Así quedé

Después de haberle donado toda mi buena vibra a las flores...
Photobucket

domingo, 5 de abril de 2009

A happy minute

... Like, man! I could totally tell you that I love you now, even if I don't know you!...
I know! Me too...
Crazy days, I've realized all is actually full of ________. Love, energy, light. Whatever you want to call it. Things are not just things. Two people kissing become a blinding light that breaks through walls, time and space.
We have shared life times. No doubt about it. But as usual, you're right, our time together has been only a minute. But a minute that I will remember for ever. A minute so bright that I want to hold on to it, but I won't. A minute of wisdom, a minute of peace, a minute of green and brown eyes, and red hearts. The most beautiful minute of my whole life. A minute of gratitude.
I know now I should never put a deadline to my feelings. I must let things flow over me, you are a part of me and you are a part of everything, the same way I flow right through you. I am water and if you have used me to heal, then my work is done.
A month left, that will seem like seconds. 30 opportunities to evolve. Wisdom that I will have with me forever. The creation of a new me.

martes, 3 de marzo de 2009

Amazing

It just amazes me, how it is possible for two people from completely different worlds to be able to SHARE things. And not only food, or music taste, but things so personal as the sense of humor, past experiences and new feelings.
Today I was told I am beautiful. Today someone did the nicest things for me. Today I was described as innocent but wild and passionate.
Today I'm happy with every decision that I've ever made.
Today I'm proud of myself and proud of my feelings.
Tomorrow I'm gonna keep fighting against things that are there just to slow me down. That's just the way I am, and after everything I've been through and all the pieces that have been reshaped, this is one piece that's going to stay the same forever. It is, of course, part of the puzzle of my heart.

sábado, 3 de enero de 2009

Bitácora del Capitán



AAAAAAH la nieve! la nieve es algo bien padre! voltear a todos lados y ver un poco de ella encima de las casas, los coches, los árboles, los jardines y casi todo! Cada cierto tiempo pasa un camioncito pequeño para retirarla de los caminos y las banquetas.
Cuando llegué al aeropuerto me dio mucho gusto darme cuenta de que entendía perfectamente bien todo y que podía comprar cosas y demás y la gente también me entendía. Además son amables y se esfuerzan por ayudarte.
En el 151 de la avenida Goulburn está mi casa, donde viven Kian, the landlord (árabe), Charles, Flora y Peter, franceses y canadiense respectivamente. Hasta ahora sólo he conocido a Charles, porque los otros no están en Canadá. Charles tiene una hermana llamada Od y un cuñado llamado Tug, que están de visita. Con ellos bebí vino con especias y comí foiegras y hummus. Charles también tiene unos amigos llamados Martin (Magtán) y Clo (Clotilde) quien por cierto está súper bonita y habla muy bien el español y el inglés. Ayer probé la champaigne por primera vez (muy rica) y también tomamos un poco de vino blanco. Martin es muy buena onda y hace muchas preguntas, así que platiqué con él toda la noche. Hay muy buen ambiente en la casa, todos son amigos y te ayudan y demás. Ya me prometieron que me ayudarían con el francés :)
Respecto a la ciudad, por ahora sólo conozco unas cuantas calles. Fui a comprar leche y jugo, y también unas botas para la nieve y un abrigo. El centro es muy bonito, hay una calle que se llama Rideau ("Grgido") donde está el mall más grande de Ottawa, o al menos eso parecía porque me perdí cuando estaba adentro. Me tardé mucho en hacer las compras pero al final creo que valió la pena :) Ahí también pude notar que los ottawenses jeje son muy amables, pregunté varias veces por Giant tiger (un súper barato) y por el shopping centre de Rideau y me dieron las indicaciones con paciencia y amabilidad jaja y al final me decían "Good luck!"
Después no tuve problemas para regresar a la casa, aunque con las bolsas de las compras estaba ya muy cansada, fria y sin ilusiones.
Lo bueno es cuando llego a la casa y me ofrecen aperitivos y galletitas con hummus y no se que tanto, jaja estos franceses se alimentan muy bien y sanamente, a ver si se me pega algo :P
Por cierto hoy busqué en internet algún restaurante de comida mexicana y encontre "Ahora" (quién le pone así a un restaurante???), está en Dalhousie, entre Rideau y York. Cuando llegué no había mucha gente pero después se empezó a llenar. Desafortunadamente el menú está muy limitado (quesadillas, tacos, burritos y párale de contar) pero tienen una barra de "salsas" que no pican nada! jaja y Jarritos! yo pedí la "Quesadilla Suprema", que es una quesadillota con tortilla de harina que tiene pollo y frijoles y viene servida con una porción muy grande de arroz, un poco de jitomate y aguacate. De tomar pedí regular coffee, todo por el no tan módico precio de $11 CAN ¬¬ pero bueno, me dio gusto poder hablar en español con la mesera, que era como de honduras o algo así.
Mañana iré a comprar el súper (ahora sí completito) y a ubicar donde es la sesión de orientación de la universidad!
AAAHHHH me gusta mucho aquí! jaja que bueno!
Adjunto una probadita de Ottawa.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Un buen día

Al contrario del último post, el de ayer fue un buen día. Conocí a alguien, en persona, quiero decir. Hasta antes de eso, todo el contacto había sido por myspace, msn y sms pero al fin llegó la oportunidad de conocernos. A diferencia de mis amigas, que pensaban que sería un asesino en serie o un violador o un gordo horrendo, resultó ser muy agradable, inofensivo, gracioso, dulce. Incluso guapo, en fin... Era una situación donde no se podía perder nada pero sí ganar mucho. Y asi fue. No quiero precipitarme, puesto que apenas nos hemos visto una vez, hay planes de una segunda visita, pero hay un 50/50 de posibilidad. Yo sólo digo que puede ser el comienzo de algo muy bueno, una amistad... o lo que sea. A larga distancia, claro está.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Recuerdos de la infancia pt. 2

Hoy quiero compartirles (jajaja eso sonó como a Chepina o algo así) un recuerdo de la infancia menos alegre que el de la vez pasada.
En cuarto de primaria, tenía una amiga llamada Ximena. Ximena no se caracterizaba por su simpatía ni por su belleza, era una niña normal. Un día, para la clase de español, teníamos que hacer la descripción de alguno de nuestros compañeritos. Yo la elegí a ella, pero contrario a lo que pueden pensar, no la elegí por ser mi mejor amiga ni mucho menos, la elegí para burlarme públicamente de sus defectos. Y recuerdo muy bien que como yo le caía harto bien a la maestra y a los compañeritos, todos me animaron para que leyera en voz alta mi descripción. A la fecha no puedo entender porqué no dije a la mera hora "no, esperen, tengo que cambiarle algunas cosas" o "mejor alguien más y ahorita yo", etc. No. Dije "bueno" y hasta me paré. Comencé "Ximena es una niña flaquita que tiene los ojos de sapo, es morena como sin chiste y tiene el cabello corto y negro..." La risa de todos no se hizo esperar y decidí voltear a donde estaba Ximena. Creo que esa fue la primera vez que alguien me miró con odio (y que yo lo noté). Ella se reía con todos pero sus ojos eran, literalmente, como dos pistolas. Terminé mi descripción diciendo algo así como "Pero aún así, con todos estos defectos, es mi mejor amiga y la quiero mucho" y no puedo entender por qué, pero todos me ovacionaron. La gente se divirtió con la crueldad alevosa que yo utilicé! Ni siquiera la maestra me miró reprobatoriamente, al contrario, me miraba muy divertida. Después le tocó el turno a Ximena, que en cinco minutos reescribió su descripción, para que se adecuara a las circunstancias. "Liliana es una niña enorme que pesa como 58 kilos y nunca se peina..." nuevamente, las risas de todos. Yo no sabía como reaccionar, pero en unos segundos decidí que lo mejor sería reirme al igual que ella. Amigos y enemigos disfrutaban con esta nueva lectura llena de crueldad (créanme, yo estaba completamente consciente de que pesaba como 15 kilos más que las niñas normales, y que también medía como 15 cm más, no necesitaba que nadie lo expusiera; al igual que ella no necesitaba que nadie señalara sus ojos saltones cuando todo mundo sabía que estaban ahí), la maestra continuaba divertida, Ximena fue igualmente ovacionada. Creo que si nos hubiéramos peleado a golpes, nadie nos detendría, más bien se pondrían a gritar "sangre! sangre!". En ese pequeño salón de 4to A, de la primaria Josué Mirlo, me di cuenta un poco de cómo era el mundo (y la gente). De cómo era yo y porqué si Ximena no me había hecho nada, yo decidí humillarla públicamente. Es cierto que los niños pueden ser muy crueles, pero chale! pobre de ella, definitivamente no se merecía semejante gandallez de mi parte. Espero que actualmente, no recuerde este incidente.
Ven? les dije que no sería tan alegre como el anterior...

viernes, 8 de agosto de 2008

Jocosos recuerdos de la infancia pt. 1

Hace poco, un amigo que gusta de experimentar con sustancias para expandir su conciencia (ajá, le gusta drogarse) me dijo "nooo mano, es que cuando eres niño estás permanentemente pacheco". La verdad esto me dio mucha risa ya que él estaba ídem. Sin embargo, su elocuente declaración me dejó pensando y puede que tenga algo de cierto.
Cuando eres niño todos los colores son más brillantes, las dimensiones de las cosas están alteradas. Puede que veas la puerta enooorme (para tus tías las gordas) y subirte a una silla te cueste mucho trabajo. Los chistes "fosis" son los mejores que has escuchado en la vida y no puedes dejar de reirte, hasta te orinas. Dices lo que se te viene a la mente sin importarte si es políticamente correcto. También dibujas o escribes cuentos con historias increíbles y personajes completamente inventados. Puede que tengas los sentidos más desarrollados o no sé qué, pero hasta hoy recuerdas el olor de la casa de tu abuelita, cuando ibas a comer los domingos. Tampoco se te olvida el sabor de la tierra ni todas las cochinadas que agarrabas y te metías a la boca sin mayor problema. Ahora no puedes comer ni un pambazo en la calle porque ya te da gastroenteritis.
Y sí es cierto, los pachecos, que generalmente dicen cosas sin sentido o ridículas, parecen aprender todo de nuevo. "TSSSS NO MAAAAA ¿¿¿a poco esa canción tiene esos ruiditos??? ¿¿¿a poco esa escena es de esa película??? ¿a poco no se parece a la de ____________(nombre de una película al azar, aquí)?", las cosas saben endemoniadamente ricas (recuerdo a un amigo comiendo helado de chocolate, alegando que así sabría Dios si lo hicieran helado) y el tiempo transcurre lento, lento o tan rápido como un parpadeo.
Pero bueno, tú ¿de qué te acuerdas de tu niñez? Muchos suelen decir "ah si, fui muy feliz", otros "ay no, yo no tuve infancia" pero lo más seguro es que todos recuerden con exactitud el día en el que la maestra los regañó enfrente del salón, el día que les pusieron un apodo que odiaron por el resto de sus días, la niña o niño que les gustaba y cómo era, en fin.
Por mi parte, tengo muchísimos recuerdos pero el que hoy quiero plasmar tiene que ver con la playa. No me acuerdo cuántos años tenía, ni si ya había engordado o no, pero sí recuerdo que el día que nos íbamos a Puerto Escondido, me tardé mucho en despertarme y mi mamá no me ayudó a vestirme, así que tuve que ponerme lo primero que encontré en los cajones y bajar corriendo a desayunar. Un overol de los cazafantasmas (probablemente de mis hermanas porque a mí esa película ni me tocó) y una playera de manga larga y cuello de tortuga, sin camiseta interior, porque se me iba a hacer más tarde.
Mis papás en los asientos de adelante y mis dos hermanas y yo atrás, partimos hacia Oaxaca en el viaje más largo y molesto de mi vida. Doce horas en carretera con un pinche sol insoportable y a la taruga niña se le ocurrió ponerse una playera de ¡cuello de tortuga! No pasaron ni tres horas cuando ya me estaba quejando amargamente de mi situación. Recuerdo que mis hermanas ni me pelaban y jugaban ahorcados o timbiriche en un cuaderno y mis papás iban adelante platicando. No me hicieron mucho caso hasta que llegamos a una gasolinería y me vieron como una plasta sudada y deforme. Para acabarla de amolar se me había pegado el overol a la piel y no me quería mover. Así que no bajé a estirarme ni al baño como lo hicieron mis hermanas. Mi papá me propuso varias soluciones, como que me pusiera mi traje de baño "de una vez" o la más sensata, que me quitara esa maldita playera. Pero ¡no! ¿cómo me iban a ver todos mitad encuerada? Mi pudor me lo impidió y decidí aguantarme las seis horas que faltaban.
La verdad es que ya no me acuerdo si al final mandé a la goma el pudor (háganme el favor, si tenía como 6 ó 7 años) y me quité la cochina playera o si de plano me puse el traje de baño, pero lo que sí recuerdo es Puerto Escondido. Una playa hermosa, que para esa tierna edad debió parecerme impresionante, con poca gente, agua muy clarita y tranquila (siempre me han dado miedo las olas grandes) y lo mejor de todo, ¡con un río! un río a sólo unos pasos del mar. Recuerdo que todos querían nadar en el mar, pero a mi me molestaba la sal en los ojos, así que le pedí a mi mamá que me acompañara al río. Y fuimos, y "nadé" (porque se me hace que ni sabía y traía unos flotadores). Abajo del agua había muchas piedritas y ramas que hacían cosquillas y además me dejaban la piel babosa, cosa que en ese momento no me molestó en lo más mínimo. El agua no estaba nada clarita, pero no se veía puerca o atemorizante. Tenía los juncos que todo río decente debe tener y muchos insectos. Esto lo recuerdo tan claro como si estuviera viendo una foto de ecosistemas del libro de ciencias naturales de la primaria. En fin, cuando mi mamá se hartó de estar ahí, regresamos al mar, y seguramente me la pasé corriendo como loquita, quemándome (en esos tiempos la preocupación por el cáncer de piel, el bronceado ideal e incluso el ardor en la espalda que después me daría me valían madre) y jugando con las olas.
No sé cuánto tiempo estuvimos en Puerto Escondido ni si es como yo lo describo. No me acuerdo de ningún otro día de esas vacaciones ni de lo que hicieron mis hermanas o mis papás. Lo único que me viene a la mente cuando pienso en ese recuerdo es a mi, nadando en el río, cruzando un camino de arena para después llegar al mar. Seguramente hay fotos y bueno, bastaría con que le pregunte a mi papá qué más hicimos, pero no me gustaría romper el encanto. Es de las pocas vacaciones de las que tengo memorias propias, sin verse alteradas o incluso creadas después de mirar las fotografías.
Ansío volver un día de estos, para ver si el río sigue tan cerca del mar y poder nadar en los dos, ahora que ya puedo.