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domingo, 9 de agosto de 2009

De San Juan Chamula

No sé exactamente cuando me entró el amor por Chiapas, pero seguro que fue un poco después de que conocí al ya olvidado Subcomandante Marcos y al ELZN.
Por años le había pedido a mi papá que nos llevara a Chiapas, para conocer ese estado que me prometía otro mundo. Nunca sucedió. "No, no. En esta época del año llueve mucho, mejor en Diciembre." "No hija, ¡cómo crees que vamos a ir, si ahorita hace mucho frio!". Pasaron inviernos y veranos sin poder ir al mítico lugar, hasta que finalmente en estas vacaciones se hicieron los arreglos necesarios para que pudiéramos visitarlo. Y aunque vale la pena relatar cada parte del viaje, lo que me ocupa hoy es San Juan Chamula. No piensen que es un pueblo muy grande, con gran infraestructura y atención al turismo. No, más bien es un pueblo pequeño, un poco polvoriento, que comparte la arquitectura y distribución de muchos otros. Sin embargo, si se mira con más detenimiento, este pequeño pueblo es verdaderamente otra realidad. Sobra mencionar la pobreza, el tamaño, los servicios. No es eso lo que lo aparta de todo lo que yo conocía. Es más bien la energía que se percibe al poner un pie en él.
A 20 minutos de San Cristóbal, San Juan Chamula cuenta con poco más de 59 mil habitantes. Cuando vas entrando, la gente nota enseguida que eres un turista. Algunos te miran con desconfianza, otros con indiferencia, en realidad nadie sonríe. Bajarte del auto y llegar a la placita del pueblo es toda una hazaña. Muchas niñitas corren hacia ti ofreciéndote sus artesanías, y aunque no estés interesado en comprar, te enganchan regalándote una pulserita que más tarde utilizarán como pretexto para que te lleves algo de mayor valor, como un cinturón, unos portalentes, collares y diademas. Algunas no alcanzan ni los 10 años y ya son expertas en mercadotecnia. Saben qué decir y con qué tono, lloran si es necesario para que no te vayas con las manos vacías. Resulta fácil molestarse por la insistencia de las niñas pero basta mirar a su alrededor para comprender (superficialmente) donde les ha tocado vivir y lo que tienen que hacer para ganar un poco de dinero. Es imposible juzgar a alguien con tantas carencias. Una vez aclientelado con alguna chiquilla, debes seguir tu camino, siempre escuchando al guía pues nunca se sabe qué puede molestar a los chamulas. En la placita, tienes un momento para observar a tu alrededor. Un tianguis que comienza a cobrar vida, con decenas de puestos que venden lo mismo y a los mismos precios, tiendas de antojitos y artesanías, perros callejeros, niños que piden un peso, mujeres con sus bebés tratando de vender lo mismo que sus hijas te ofrecieron en cuanto llegaste, una cruz y al fondo, la iglesia. Ésta última es definitivamente la mayor atracción del lugar y sin importar lo que te hayan contado antes de ir, no se puede imaginar algo tan extraño como lo que estás a punto de ver.
El guía de turistas regresa con los boletos necesarios para entrar a este recinto, y los "guardias" que están en la puerta te dicen, con una voz que no suena a petición, que apagues toda cámara, celular, etc. pues está estrictamente prohibido tomar fotos del interior. Una vez adentro, la sensación es la de un observador pasivo presenciando un ritual del pasado, de esos que ya se extinguieron, o se mezclaron con algo diferente para ya nunca volver a ser los mismos. Hay bastantes lugareños, aunque el guía menciona que son pocos, ya que hay días en los que está a reventar. El piso está cubierto por agujas de pino, que brindan un olor muy peculiar que se queda grabado en la memoria. A los costados hay dos hileras de mesas de madera, cada una con un santo encima, y por debajo, animalitos de barro que fungen como porta velas. De cada lado debe haber por lo menos 15 santos, y en la pared posterior, están los tres altares más importantes para el pueblo: San Juan Bautista, Jesucristo y... no recuerdo. Son estos tres altares los más coloridos y adornados, con flores y velas de colores que cumplen una función específica. Pero lo más vivo de la iglesia no son sus flores ni sus adornos, son los rezos de toda la gente que va a hablar con Dios. En San Juan Chamula no hay padres, sacerdotes, pastores ni nada que se le parezca. Hace mucho tiempo fueron desterrados y me atrevo a decir que no serán readmitidos nunca. Los fieles llegan a la iglesia, abierta las 24 horas del día, con todo lo necesario: velas, flores, fotos, gallinas o gallos, hierbas y el posh. El posh es la bebida típica de los pueblos chiapanecos, un aguardiente de sabores que se utiliza en todas las ocasiones "especiales". Como la fabricación de éste es casera, se transporta en botellas de refresco, y es por esto que cualquiera que no esté familiarizado con esta bebida, pensará que el envase contiene su producto original. Una vez que el creyente haya elegido un lugar adecuado, mueve las agujas de pino a los costados, para que haya un pedazo de piso donde colocar las velas. En esa ocasión, toda la gente llevaba por lo menos diez velas delgaditas, que pegaron al suelo. Una vez prendidas, comienzan los rezos, o eso suponemos, pero probablemente para la gente sean diálogos, pues hablan en voz alta, sin inhibiciones, completamente concentrados en lo que están diciendo y pidiendo, sin distraerse con el aleteo de las gallinas, los llantos de los bebés o los pasos y comentarios de los turistas, que se sienten completamente ajenos a un ritual como éste. Dentro de la iglesia también se realizan las limpias, para ellas es necesaria la gallina o el gallo ya mencionados, y el posh. Las que presenciamos fueron realizadas por ancianos, que siempre son los más sabios y con mayor experiencia. En todas las caras que vi, había una expresión triste, casi desesperada. El guía nos explicó que lo más común es pedir por la salud de algún pariente o preguntar por el estado del nahual, que es un animal que contiene una porción del alma de su dueño y por lo tanto, si le pasa algo andando en el monte, será resentido por el hombre. Caminamos a lo largo de la iglesia viendo la misma escena repetidas veces, con diferentes rostros y voces, pero con el mismo tono. Después de un rato adentro de este lugar sagrado, el ambiente se vuelve pesado, los rezos se vuelven un zumbido continuo que perturba la mente de todo aquel ajeno a esta rutina, que se repite día tras día, pues siempre hay algo que pedir. Lo único que quieres es mirar por última vez la impresionante imagen y salir de ahi.
Afuera de la iglesia, después de respirar el aire fresco, se puede tomar la foto del recuerdo. Yo no sonreí, es difícil dejar de pensar en lo que acabas de ver, y darte cuenta de que por unos minutos, estuviste no sólo en otro mundo, sino en otra dimensión. Pareciera que el tiempo no pasa para ellos, pues han llevado a cabo estos rituales por cientos de años y no piensan modificarlos por mucho tiempo más. Más que una visita turística, fue un viaje en el tiempo, conocer una fracción de una idiosincrasia que jamás compartiré y que no logro entender pero que respeto.
El regreso a la camioneta es otra aventura, pues las niñas corren para que no se les escape todo aquel que recibió pulserita y no pude evitar pensar de buen humor que nada realmente se regala en esta vida. Después de las compras, y de darle dinero al niño que cuidó el carro mientras no estábamos, nos fuimos alejando poco a poco de Chamula, con la certeza de que nunca se puede olvidar (ni comprender cabalmente) algo así.

jueves, 11 de junio de 2009

La loca del metro

Hace algunos años me dirigía, como todos los sábados, al dentista. La ruta era la misma, dejar el carro en mega, tomar un camión a toreo, llegar a tacuba, transbordar dirección tacubaya y ... cuando sólo faltaba ese último transbordo para llegar a mi destino, la vi.
Estaba despeinada y mugrosa, tenía el cabello corto y canoso. Chimuela, con una falda roja, las piernas llenas de vello y los ojos desorbitados. Su aspecto no me escandalizó, en una ciudad como ésta no es raro ver vagabundos. No, fueron sus gritos los que llamaron mi atención. El escándalo que estaba haciendo era imposible de ignorar, sin embargo, todos la miraban azorados y la evitaban. Yo pasé a su lado, más con curiosidad que con miedo, pero ella me despreció como a todos, me miró con verdadero odio y continuó gritando.
Después de notar que era indefensa, los demás usuarios del metro la señalaban y se reían, pero yo me quedé cerca, para escuchar qué decía con tanta urgencia.
Me sorprendí mucho al escuchar que gritaba "Y NO!! LAS MUJERES NO SOMOS PUTAS! NO SOY TU PUTA NI SOY TU SIRVIENTA! Y LOS HOMBRES NO SON MACHITOS, LOS HOMBRES TAMBIÉN TIENEN SENTIMIENTOS Y SIRVEN PARA ALGO MÁS QUE PARA TRAER COMIDA A LA CASA!"
No pude, o no quise escuchar más. Las puertas de los vagones se abrieron y yo subí sin chistar, preocupada por llegar tarde a mi consulta, y al mismo tiempo, pensando en lo que la mujer había tratado de comunicar.
Me intriga muchísimo conocer la razón de su locura, y se me hace que lo que la llevó a ese estado deplorable pero auténtico, fue un mal de amores. Ella no gritaba más que su verdad y estaba desesperada por hacernos escuchar, ENTENDER, que las mujeres no somos putas ni sirvientas, y que los hombres son algo más que machos que solo llevan dinero a la casa. Trataba de hacernos comprender algo fundamental, y sólo consiguió burlas. Estando fuera de la realidad, tuvo el valor para exponer su dolor ante los demás, los cuerdos, los que controlamos nuestra conducta hipócritamente, cuando más de una vez hemos tenido ganas de gritar a todo pulmón NO, NO SOY ________________.
Ahora, después de varios años, me sigo acordando de la loca del metro, la recuerdo casi con admiración y respeto. Me identifico con ella, tan cerca que he estado de perder la razón. Su mensaje no será olvidado, sólo espero poder comunicarlo de manera diferente.

jueves, 16 de abril de 2009

Collage

Estoy sentada en mi cama. Me gusta esta posición: mi espalda está contra la pared, con una almohada de por medio. Mis piernas están dobladas hacia mi y con ellas sostengo la computadora. Mis pies están debajo de las cobijas. La luz es perfecta, y la música también.
Después de tener una tarde asquerosa y una noche reveladora, me siento mejor.

Hay un periódico independiente en Ottawa, el Upfront, y tiene una sección que me gusta mucho. Se llama When/Where/Who y consiste en que los lectores manden notas breves con el siguiente formato:
When: April 9th
Where: The Wild Oat
Who: You were there with your dreads and your ridiculous clothes. Your laugh was so annoying! You ruined my moment.

Me parece muy divertido, es algo que yo haría. Y es lo que voy a hacer en este maldito instante.

Qué: Ojalá (la canción)
Cuándo: 2001?
Quién: Se rumora que fuiste el primer amor de mi vida. No recuerdo la primera vez que te vi pero seguramente traias tu chamarra "verde" que todos sabíamos que era en realidad azul, pero todos decíamos que era verde para que no te regañaran. Te quise mucho.

Cuándo: El fin de semana pasado.
Dónde: 53 preston street, Ottawa, Ontario.
Qué/Quién: Fue la primera vez que te vi y me pareciste atractivo. Tus rasgos son de mujer y después de que fumamos me pareciste una linda señorita. Pero después abriste la boca... "cuando quieras pasión, sólo reza por ella". Neta, wey?

Cuándo: Hace unos días
Dónde: Rideau
Qué/Quién: Iba caminando completamente en mi mundo y tú te diste la vuelta y me dijiste "HOLA, CÓMO ESTÁS?" en español. Fue una de las cosas más locas que me ha pasado.

Cuándo: 7 de enero 2009.
Dónde: Simard building
Qué/Quién: Estabas sentado en una mesa, dibujando algo. Fuiste amable desde el primer momento y me encantaron tus ojos azules. Me mostraste tu dibujo, una cara detrás de unas líneas. Escribiste tu teléfono al final de mi cuaderno. Tayler Brown. Eres raro.

Cuándo: Hace muchos años
Dónde: Tu cuarto
Qué/Quién: Estaba dormida y me desperté para ir al baño. Cuando salí del cuarto escuché un ruido raro, me acerqué a tu puerta y supe que estabas llorando. Me quedé afuera como por 15 minutos. A lo mejor fueron 5, pero se me hicieron larguísimos. Te imaginé con la cara contra la almohada y con tus zapatos puestos.

Cuándo: Hace muchos años pero no sé si más o menos.
Dónde: El jardín.
Qué/Quién: Tenías la mirada perdida y triste. "Piensa en mi" sonaba en el esteréo por octava vez. Vomitaste toda la tarde en mi cuarto.

Cuándo: 2006?
Dónde: Zócalo.
Qué/Quién: Me caiste bien y me hiciste una trenza tejida con hilos rosas y verdes. Tu piel estaba ennegrecida y mugrosa, me dijiste que vivías en Ecatepec. No usabas brassier y te llamabas Nudi.

Cuándo: 2005
Dónde: Auditorio de la biblioteca.
Qué/Quién: Mientras todos se avalanzaban a las puertas de salida, tu y yo fuimos las únicas que vimos la exposición de cuadros. No dijimos nada, sólo nos sonreímos. Me pareciste hermosa.

Cuándo: 2007
Dónde: CAD 1, 2, 3 ó 4
Qué/Quién: Pasaste al frente para presentarte. Dijiste que te gustaba la comida Thai. Pensaste que yo puse una nota en tu auto y siempre me mirabas raro por eso, pero no fui yo. Te mataste en un accidente automovilístico.

Cuándo: 2006
Dónde: Zócalo
Qué/Quién: Óscar te llamas. Tocas el saxofón y eres todo un personaje. Te dimos veinte pesos y empezaste a tocar para nosotras. Te saqué una foto que metí a un concurso pero no ganó. Al terminar nos dijiste "Son unos ángeles" y te fuiste. No sé si sigues vivo.



jueves, 12 de febrero de 2009

What if...

What if there is no such thing as straight and gay people? What if there is only people who love each other, no matter if they are men or women?
Every day I just keep seeing fucked up situations. Lies everywhere, humans hurting each other, constantly, with no reason. Nothing but shit, and I'm just so tired of it. Sometimes I wish nothing more but to put an end to everything.

martes, 13 de enero de 2009

Algunas diferencias entre México y Canadá

Acabo de tener una plática muy interesante con mis compañeros de cuarto, Charles (francés) y Peter (canadiense).
El primer tema de conversación fue el "alcohol". A Charles le gusta beber vino, champaigne, cerveza, sidra, etc. Toma una o dos copas para acompañar sus alimentos. Me dijo que en Canadá, no sabían mucho de vinos y que él compraba muy buenas botellas en la sección de los vinos "chafas". La mayoría de la gente se guía por las marcas o los estantes en que las botellas son clasificadas, pero hay que buscar bien! Antes de regresar pienso anotar los nombres de algunos vinos para sorprender a la familia. En cuanto a cervezas, sólo he probado dos: Molson Canadian y _____ Blue. ¡Apestan! No, en serio, apestan! Tienen un sabor un tanto extraño una vez que pasas el trago. Un poco como si estuviera "quemada". Así que les pregunté qué cervezas son buenas. Cada uno tenía su favorita pero ya decidiré yo con cual me quedo. La corona es muy cara :( y no era de mis preferidas en México, así que tendré que buscarle.
También discutimos un poco acerca del "aguante" de los canadienses. En la fiesta y el bar en los que estuve, parecía que todos estaban muy ebrios y sólo habían bebido cerveza! ya me imagino cómo se pondrían con el tequila ¬¬
Ah si, eso es otra cosa. Las fiestas de los universitarios de aquí son como fiestas de secundaria. Se juntan en alguno de los cuartos con mucha cerveza (y si acaso alguna botella de algo), prenden la tele o ponen algún Ipod al azar, y se sientan a beber. ¿Eso es todo? No bailan? no platican? no tratan de ligarse a nadie? COME ON! muuuy chafas fiestas.
De ahí pasamos al tema del carácter de los canadienses. La verdad es que ya llevo aquí dos semanas! y no he hecho grandes amigos (ni que fuera la Anáhuac!). Les pregunté si les parecía que los canadienses son un poco reservados, distantes y frios. La respuesta fue SI! Supuestamente es difícil hacer amigos por estos lares y si conoces a alguien que habla contigo y la/lo saludas al día siguiente, fingirá que nunca te ha visto, o algo así. Muy extraños! Creí que eran muy "open-minded" y "outgoing", pero al final la diferencia entre mexicanos y canadienses es muy notoria. Gente como en México, en ningún otro lado! (jaja ya me salió lo nacionalista).
De la gente, cambiamos a política. Peter trabaja en el Parlamento así que está muy bien informado. Los canadienses son muy críticos con su país aunque la situación esté cien veces mejor que en México. Supongo que es así en cada nación. Hablamos acerca del progreso de los chinos, el desempleo en algunas partes de Canadá y Francia, donde aparentemente la situación es muy mala y se pone peor, la crisis, etc. En general coincidimos en que Canadá ofrece oportunidades pero como todas las cosas, tiene su lado malo. A veces las personas tardan mucho en socializar, no se acostumbran al clima, son maltratados, en fin.
Por último, hice una observación acerca de lo pro-ambientales que son aquí, y me sorprendió muchísimo escuchar que tanto Peter como Charles tienen bastantes quejas acerca de las políticas ambientalistas de Canadá. Según Charles, en Francia la gente cuida el agua, recicla, compra productos orgánicos en la medida de lo posible, hace compostas, y una larga lista de etcéteras. Peter comenzó a hablar sobre las estadísticas de qué Canadá es el segundo país que más desperdicia el agua y el primero con más desechos per cápita en el mundo. Esto fue un shock para mi, puesto que de visitar México, estos dos se morirían. Reciclaje? Cuidar el agua? Comprar productos orgánicos? Llevar bolsas recicladas al súper? JA! estamos muy lejos de este mundo pro-ambiente y por lo visto, los canadienses también :S
Me agradó platicar con ellos, por lo general siempre cenamos, hablamos un poco y nos vamos a nuestros cuartos pero esta vez estuvimos sentados alrededor de dos horas, compartiendo experiencias e ideas.
Mañana se espera que la temperatura baje a -27! Yei ¬¬