Siento que aún tengo muchas cosas por decir. Pero ¿de qué serviría si no provocan absolutamente nada en ti?
domingo, 2 de septiembre de 2012
lunes, 6 de agosto de 2012
A mi hijo
Primero decía que sí quería tener hijos, luego que no. Ahora que tengo 25 años, una edad digamos "adecuada" para tomar más en serio esa clase de decisiones, no sé qué pensar. Desde que mi hermana y algunas amigas se casaron, no he parado de pedirles, a la menor provocación, que me den un sobrino. Un humanito al cual comprarle ropa y zapatos el triple de adorables que los de tamaño normal. Un cabezón babeante y alegre, sin prejuicios ni miedos ni odios ni tristezas. Un genio potencial.
Eso me llevó a pensar que tal vez, sólo tal vez, realmente me gusten los bebés. Quizá hasta podría tener el mío, y algún lejano día, cuando ya sea grande y autosuficiente, mostrarle esta "carta".
Querido hijo: Siempre quise que fueras niño. Las niñas la verdad no me caen muy bien, y además dicen que los hombres siempre son más apegados a las mamás. Sabes? todos los adultos se la pasan diciendo que ser papá es lo mejor del mundo, pero no les creas. Con el tiempo descubrirás que mienten a cada oportunidad. Y no es que no te quiera, al contrario, seguramente serás lo más preciado que haya en mi vida, pero ¿te das cuenta a dónde veniste a parar? Tienes una mamá muy inestable. Perdóname, pero tu presencia no cambió eso, más bien lo acentuó. Los miedos que tienen todos los padres primerizos se vuelven extremos por mi caguengue naturaleza. Y aunque siempre me ha gustado pensar que podría ser una mamá muy relajada, no descartes la palabra "sobreprotección" de tu vocabulario. Ay hijito, ¿qué tal si sales malo para la escuela? no, no, ya me adelanté mucho. ¿Qué tal si no quieres hablar, si no puedes avisar cuando quieras ir al baño, si tu caminar torpe nunca se compone? ¿qué pasaría si naces con alguna enfermedad? De entrada, tu llegada al mundo va a ser más traumática de lo normal, pues los partos naturales están descartados para mi. Un señor con un cuchillo me va a abrir la panza y te va a sacar aunque tú te resistas con todas tus fuerzas. Y quién sabe si te veré con ojos de amor cuando te muestren ante mi lleno de sangre y otros fluidos de dudosa composición, será hasta que te limpien y encobijen que tendremos nuestro primer momento a solas, y ya me veo intentando cargarte torpemente para que no se te lastime la mollera. Pasado el primer encuentro, tu papá y yo, si es que no resulta un pelmazo, haremos nuestro mejor esfuerzo porque tengas una vida feliz. Y comenzará el difícil proceso de educarte, alimentarte y crearte hábitos. ¿Sabías que tu mami es adicta al azúcar? ¿sabías que la lechuga es la única verdura que consumo con cierta regularidad? ¿sabías que mi comida favorita son las hamburguesas acompañadas de una malteada? ¿Cómo alimentarte sanamente cuando yo soy una versión moderada de Homero Simpson? Ah, por cierto, nunca me interesó aprender a cocinar. De ahí que todas las noches comas quesadillas. Ay, bebé, ¿qué va a pasar si eres gordito? Yo, definitivamente, no quiero que sufras, y déjame decirte de una vez que la gente gorda sufre más que cualquiera. Esa es una verdad U-NI-VER-SAL, y aunque yo trate de ocultarla con palabras cariñosas y apodos chistositos, algo dentro de ti no te permitirá sentirte bien. Y yo puedo ser como mi papá, o sea tu abuelo, y recordarte todos los días que cuando dejes de estar gordito estarás más bonito, o puedo ser como mi mamá, tu abuela, y defenderte de los que te atacan, dejarte comer lo que quieras para que te sientas libre. Como sea, ya lo veo venir, en el futuro me culparás de tus traumas, asi que la opción que elija es lo de menos. Y cuando entres a la escuela, no podré evitar molestarme si no sacas diez. Y es que, ¿cómo no vas a poder, si yo pude? Prepárate para la presión. Me agobia escribir todo esto y pensar en los cientos y cientos de detalles que estoy omitiendo. Por ejemplo, ¿qué va a pasar cuando me preguntes por las drogas y yo tenga que contarte que fui una ferviente consumidora durante algunos años? ¿Serás más razonable que yo u optarás por la rebeldía? ¿Sentiré igual de feo que mi mamá el día que encontró mis pipas cuando encuentre las tuyas? ¿Me asomaré por la ventana, como lo hizo mi papá, al verte salir luego de oler la marihuana en tu cuarto? ¿Cómo hacerte entender que eso es malo cuando yo lo hice durante tanto tiempo? ¿Qué ejemplos te voy a dar? ¿Con qué calidad moral podré educarte? ¿Serás cariñoso y noble con los que te rodean o serás más bien burloncito como tu madre? ¿Podré darte ejemplos de sano amor y fidelidad mientras intento perdonarme por tantos errores cometidos? ¿Serás una persona de bien? Y si no lo eres, ¿es culpa mía? Lo siento mucho, hijo, te lo digo desde ahorita. Por favor perdóname si soy una mala madre. Que mi PREocupación sea una prueba de lo mucho que medité antes de traerte a este mundo para amarte a pesar de mi desastrosa personalidad. Pase lo que pase, acá te espero. Con mucho mucho amor e innegable angustia, Tu mamá.
martes, 15 de mayo de 2012
Respiro chiquito
Qué bien se siente hacer las cosas que uno quiere, aunque sea a cuentagotas. Un post en quien sabe cuánto tiempo, dos cuentos en 3 ó 4 meses...
Estoy satisfecha.
Extraños que extraño
1. Dino: Un muchacho de cabello largo, con el que hice click de inmediato y al que le dediqué innumerables noches cibernéticas, completamente inocentes, por cierto. Me dejó de hablar porque demoré mucho en tiempo en devolverle unas películas.
2. Lua: De mis primeros amigos en la Anáhuac. Siempre con esa maldita manía de estarse agarrando el cabello. Sensible, tal vez demasiado, pero un buen tipo en general. Nuestra amistad desapareció luego de aquel desagradable episodio en una banca de la facultad.
3. Emmanuel: Tuzo de nacimiento, lo conocí en el myspace. Viajó a chilangolandia por mi. Bebimos una cerveza y nos dimos un beso. Me fui a Canadá y optó por perderme la pista. Tenía un ojo de vidrio.
4. Carlitos: Ah, el adorable francés de la casa canadiense. Teníamos el mismo sentido del humor y siempre sabía dónde vendían las cosas más baratas. Le escribí una carta que le gustó mucho y nunca entendí porqué. Ahora vive en Holanda.
5. Peter: El otro habitante de la casa canadiense. Socialmente torpe, bebedor solitario. Increíblemente enternecedor. Tenía la piel muy rosada y el cabello muy negro. Recuerdo su risa y que alguna vez me llamó "dulce e inteligente".
6. Tyler: Cien por ciento canadiense. Aún tengo su teléfono anotado en uno de mis cuadernos. Alguna vez me invitó a patinar pero la cita no se concretó. Me confesó que tenía esquizofrenia y me llevaba del brazo cuando caminábamos sobre la nieve y el hielo.
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lunes, 27 de febrero de 2012
El meollo del asunto
Es difícil aceptarlo, pero supongo que sería peor evadirlo. El origen de mis supuestos problemas emocionales, además de la cosa cerebral, es que no me quiero nadita. No hay motivación en mi vida. Ni el novio ni el trabajo ni la familia me han hecho sentir diferente. Qué se hace en estos casos?
sábado, 26 de noviembre de 2011
Importante paréntesis
Antes de relatar la segunda parte de una de las noches más locas de mi vida, quiero contarles, amiguitos y amiguitas, varias cosillas en las que no dejo de pensar.
1) La primera y más importante, conocí al maestro José Emilio Pacheco. No platiqué con él, no estreché su mano, no le dije "Maestro, me encantan sus libros" o alguna pendejada de esas. Simplemente pude observarlo durante una hora, más o menos, mientras presenciábamos el homenaje a su esposa, Cristina Pacheco. Al principio me emocioné al saber que él estaría ahí, pero cuando lo vi sentado, sin poder sostener la cabeza firmemente y moviéndola compulsivamente, apoyando las manos en un bastón, me entristecí. Se veía tan viejito y tan indefenso, con pocos años de vida por delante... arrgg ¡no! Mi preocupación cedió un poco al notar que se mantenía muy atento a lo que los panelistas decían de su mujer, y que aplaudía con fuerza al finalizar las intervenciones. Cuando le llegó el turno a Cristina Pacheco, habló con la "elocuencia sencilla" que la caracteriza, pero sin duda, lo que más me conmovió, fueron las palabras que le dedicó a José Emilio. Curiosamente, no las incluyó en su discurso, sino que terminó, sin hacer ninguna alusión a él, para después sentarse. Unos segundos después se paró como resorte, e interrumpió a la maestra de ceremonias para pedir el micrófono y ahora sí, darle el lugar que el amor de su vida merece, con estas palabras:
Una vez terminado el homenaje, la gente se avalanzó sobre la periodista para llenarla de halagos y felicitaciones, mientras que el maestro José Emilio se hacía a un lado, esperando pacientemente a su esposa. Fue en ese momento cuando bastantes pubertas, seguramente de secundaria, época en la que GRACIAS AL SEÑOR te ponen a leer "Las batallas en el desierto", se le acercaron y le pidieron una fotografía. Pacheco accedió a todas y cada una de las peticiones, con una mirada un poco nerviosa, sin perder de vista a su inseparable Cristina.
2) Hablando de escritores y libros épicos, he estado comprando muchos últimamente, que esperan ser leídos adentro de una bolsa amarilla. Este fin de semana que estoy en casa de mis papás, me di cuenta que acá también me esperan muchos libros. Aún no termino el de Xavier Velasco, ni he comenzado con uno de Kapuscinski, ni varios de poesía que saqué de la biblioteca familiar, ni las novelas policiacas de Taibo II, ni la colección infantil que compré en la librería Alí Chumacero por un precio más que decente. Nuevamente, ARG! necesito hacerme tiempo para leer tanta chingonería, en vez de estar rebloggeando cosas en el tumblr.
3) Y para terminar con los libros, últimamente he masticado la idea de escribir algo para niños. De niña escribía cuentos, y leía uno tras otro, los libros de la colección "A la orilla del viento", entre muchas otras. Así que quiero pensar que poseo el conocimiento, aunque aún no decido qué tema podría tratar. Seguramente me decidiré por la historia de alguna niña gordita pero intrépida.
4) He estado teniendo muchos sueños relativos a animales, pero no son bonitos ni tiernos ni educativos. Por el contrario, son muy explícitos y en todos ellos, mueren cuyos, perros, gatos y hamsters por igual. Ahora mismo no recuerdo alguna causa de muerte, sólo sé que todos mueren dramática y violentamente por mi culpa. Despierto angustiada e incómoda, y me pongo a tragar como cerdo todo lo que esté a mi paso. Al mismo tiempo, he extrañado mucho a mi perro, que dicho sea de paso, lleva una vida decente desde hace apenas 2 años, ya que antes no le dábamos los cuidados necesarios, ni a él ni a su madre. Ahora ambos viven mucho más felices en un espacio amplio y limpio, no como antes que los teníamos amontonados en una terracita sucia. Tampoco los acariciábamos ni convivíamos con ellos, con el pretexto de que no sabían estar adentro de la casa, pero ahora procuramos sacarlos a pasear, acariciarlos, darles de vez en cuando jamón o salchicha como premio, y hasta les compramos unas camitas muy cómodas para que se den la vida de reyes que merecen. Sé que Frodo me quiere más que a cualquier miembro de esta familia, y es que yo soy la que más cariño le da. Siempre he pensado que se parece mucho a mi, es un perro loquito, nunca "maduró", para mi sigue actuando como un cachorro, por lo mismo, es muy noble y no hay maldad en él.
5) En otros temas igual de ridículos, luego de considerar seriamente operarme los pechos para aumentarlos de tamaño, y compartir este plan con varios amigos (hombres), me sorprendió muchos que todos comentaran cosas favorables sobre Bloc y Party (así se llaman), como que tienen un tamaño adecuado, que no mame, y demás graciosadas. Aunque seguramente termine gastando mi dinero en algo mejor, la idea no abandona mi mente y quien sabe, a lo mejor luego me topan en la calle y ya estoy bien buena. Ah, por que también he pensado seriamente en ponerme implantes en las nalgas.
FIN
1) La primera y más importante, conocí al maestro José Emilio Pacheco. No platiqué con él, no estreché su mano, no le dije "Maestro, me encantan sus libros" o alguna pendejada de esas. Simplemente pude observarlo durante una hora, más o menos, mientras presenciábamos el homenaje a su esposa, Cristina Pacheco. Al principio me emocioné al saber que él estaría ahí, pero cuando lo vi sentado, sin poder sostener la cabeza firmemente y moviéndola compulsivamente, apoyando las manos en un bastón, me entristecí. Se veía tan viejito y tan indefenso, con pocos años de vida por delante... arrgg ¡no! Mi preocupación cedió un poco al notar que se mantenía muy atento a lo que los panelistas decían de su mujer, y que aplaudía con fuerza al finalizar las intervenciones. Cuando le llegó el turno a Cristina Pacheco, habló con la "elocuencia sencilla" que la caracteriza, pero sin duda, lo que más me conmovió, fueron las palabras que le dedicó a José Emilio. Curiosamente, no las incluyó en su discurso, sino que terminó, sin hacer ninguna alusión a él, para después sentarse. Unos segundos después se paró como resorte, e interrumpió a la maestra de ceremonias para pedir el micrófono y ahora sí, darle el lugar que el amor de su vida merece, con estas palabras:
“Es posible que no tenga muchos lectores, pero tengo siempre uno. Desde muy tempranito se levanta y va por La Jornada y me dice suavemente 'salió tu texto'. Para corresponderle ese acto inmenso de generosidad lleno la casa con el olor del caf锿Se imaginan tener un amor así de bonito? Qué envidia, qué envidia y qué felicidad por aquellos que lo tienen.
Una vez terminado el homenaje, la gente se avalanzó sobre la periodista para llenarla de halagos y felicitaciones, mientras que el maestro José Emilio se hacía a un lado, esperando pacientemente a su esposa. Fue en ese momento cuando bastantes pubertas, seguramente de secundaria, época en la que GRACIAS AL SEÑOR te ponen a leer "Las batallas en el desierto", se le acercaron y le pidieron una fotografía. Pacheco accedió a todas y cada una de las peticiones, con una mirada un poco nerviosa, sin perder de vista a su inseparable Cristina.
2) Hablando de escritores y libros épicos, he estado comprando muchos últimamente, que esperan ser leídos adentro de una bolsa amarilla. Este fin de semana que estoy en casa de mis papás, me di cuenta que acá también me esperan muchos libros. Aún no termino el de Xavier Velasco, ni he comenzado con uno de Kapuscinski, ni varios de poesía que saqué de la biblioteca familiar, ni las novelas policiacas de Taibo II, ni la colección infantil que compré en la librería Alí Chumacero por un precio más que decente. Nuevamente, ARG! necesito hacerme tiempo para leer tanta chingonería, en vez de estar rebloggeando cosas en el tumblr.
3) Y para terminar con los libros, últimamente he masticado la idea de escribir algo para niños. De niña escribía cuentos, y leía uno tras otro, los libros de la colección "A la orilla del viento", entre muchas otras. Así que quiero pensar que poseo el conocimiento, aunque aún no decido qué tema podría tratar. Seguramente me decidiré por la historia de alguna niña gordita pero intrépida.
4) He estado teniendo muchos sueños relativos a animales, pero no son bonitos ni tiernos ni educativos. Por el contrario, son muy explícitos y en todos ellos, mueren cuyos, perros, gatos y hamsters por igual. Ahora mismo no recuerdo alguna causa de muerte, sólo sé que todos mueren dramática y violentamente por mi culpa. Despierto angustiada e incómoda, y me pongo a tragar como cerdo todo lo que esté a mi paso. Al mismo tiempo, he extrañado mucho a mi perro, que dicho sea de paso, lleva una vida decente desde hace apenas 2 años, ya que antes no le dábamos los cuidados necesarios, ni a él ni a su madre. Ahora ambos viven mucho más felices en un espacio amplio y limpio, no como antes que los teníamos amontonados en una terracita sucia. Tampoco los acariciábamos ni convivíamos con ellos, con el pretexto de que no sabían estar adentro de la casa, pero ahora procuramos sacarlos a pasear, acariciarlos, darles de vez en cuando jamón o salchicha como premio, y hasta les compramos unas camitas muy cómodas para que se den la vida de reyes que merecen. Sé que Frodo me quiere más que a cualquier miembro de esta familia, y es que yo soy la que más cariño le da. Siempre he pensado que se parece mucho a mi, es un perro loquito, nunca "maduró", para mi sigue actuando como un cachorro, por lo mismo, es muy noble y no hay maldad en él.
5) En otros temas igual de ridículos, luego de considerar seriamente operarme los pechos para aumentarlos de tamaño, y compartir este plan con varios amigos (hombres), me sorprendió muchos que todos comentaran cosas favorables sobre Bloc y Party (así se llaman), como que tienen un tamaño adecuado, que no mame, y demás graciosadas. Aunque seguramente termine gastando mi dinero en algo mejor, la idea no abandona mi mente y quien sabe, a lo mejor luego me topan en la calle y ya estoy bien buena. Ah, por que también he pensado seriamente en ponerme implantes en las nalgas.
FIN
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