jueves, 14 de julio de 2011

Nota para ti

Mi dashboard dice que tengo seis seguidores, pero yo espero que sean menos los que leen esto. Me sorprendo al repasar viejos posts como el de mi viaje a canadá, o mis recuerdos infantiles, y darme cuenta en qué se ha convertido mi blog. En qué me he convertido yo. Creo que siempre he sido la misma, nada más que ya perdí la vergüenza. No me importa que mi hermana o mi mamá, ansiosa de leer lo nuevo que ha escrito su hijita, se tope con algo digno de una vieja amargada y marchita, sin las motivaciones juveniles que yo tendría que poseer, porque claro, tengo toda la vida por delante.
Alguna vez me dijeron "Me da pena saber que estás triste, y es que tu blog no dice otra cosa". Sentí vergüenza, de entrada nomás, porque después me entró una risita al recordar con alivio que somos mucho más complejos que unas palabritas que escribamos por aquí o por allá. Yo he querido hacer de este blog mi tiradero emocional, y si tú o tú o tú alguna vez se preocuparon, déjenme decirles que estoy muy bien. Tengo familia y tengo amigos y un trabajo que me reta a cada momento. Tengo también, por otro lado, un hartazgo y un aburrimiento absolutos, que no he sabido como quitar. Si acaso, he entendido que ni las drogas ni los hombres funcionan.

Dos semanas sobria, y ya me otorgo una breve sonrisa de ánimo, al notar que no he olvidado los nombres de dos o tres personas que me presentaron esta semana, que las paredes no se me vienen encima y que el ansia aún no aparece.

Bien por mi. Muy bien.

Naturaleza

Finalmente a mis 24 años, me he convertido en una experta.
Sé cómo sonreirte, sin dejar que veas esa mueca exagerada que provoca mi verdadera sonrisa. Sé reirme de tus chistes y contestarte con otros incluso más ingeniosos, que seguro te gustan. También sé hacer ese contacto casual con tu brazo para que si todo lo demás falla, te des cuenta que estoy interesada. Sé maquillarme y "peinarme" para verme mejor, aunque el día haya sido una mierda y esté cansada. Sé corregir mi postura en el momento exacto en que me estás viendo, para que no pienses que estoy jorobada. Sé hasta donde mostrar mis piernas para no dejar al descubierto la parte gorda y celulítica. Sé vestirme para que pienses que tengo estilo, sin recurrir a tacones ni escotes. No se diga de ocultar los numerosos excesos de grasa. Sé hablar sobre mi y sobre mi trabajo, de tal forma que te intereses y quieras saber más. Sé hacer las preguntas correctas, para que del mismo modo, pienses que estoy interesada. Mientras todo esto sucede, no se me olvida que no debo descuidarme o verás mi papada, y mi nariz de dinosaurio. También domino la estocada final, ese beso que se salva apenas de lo mediocre, y que te hace pensar que acabas de abrir otras puertas, que desde un principio han estado selladas.
Poseo todos estos conocimientos, que me hubieran servido mucho a los 17, y que, de ser más simple, me harían realmente feliz. Pero luego llega el viernes, y después el sábado, y la película se repite y se repite. Hoy con el vestido y las mallas negras, mañana con los jeans y la chamarra deportiva. Hoy con el estudiante cínico y adorable, mañana con el artista. Hoy que me siento muy triste, mañana que estaré contenta.
Todo se ha vuelto tan mecánico, en esta edad en la que pocos han encontrado alguien con quien coexistir, y muchos estemos bailando a tropezones la misma canción todos los fines de semana.
Invariable y automáticamente, pongo en práctica mis conocimientos, oh gran sabiduría femenina que me aburre y desespera. Prefiero mil veces una plática desinteresada pero natural, a un intento de "ligue" que no te va a llevar a mi entrepierna, hagas lo que hagas, digas lo que digas.

viernes, 1 de julio de 2011

24 años sobre la tierra

No tocaré el tema de la trascendencia, ni de lo que he hecho hasta ahora con mi vida, ni de hacia dónde voy.
Sólo quiero declarar que estoy completamente feliz y satisfecha con el día de hoy. Recibir tanto cariño inesperado y ver que de algo me ha servido ir por la vida con cara de mensa, confiando en la gente, me da muchos ánimos para continuar limpiando el corazón.
También quiero hacer mención de que pasé el día completamente sobria.
Felices 24!

martes, 28 de junio de 2011

The so called therapy

They say that when you use drugs, eventually you start feeling like someone else. You're not yourself anymore but the person the drug has created. It could be a fiend, a ghost, a killer, who knows. Since I only use pot, and it's a "kind" drug, I never thought I'd feel that way, besides, a lot of my friends use it too, and even though I paid attention to their behaviour, I never noticed anything different, scary, or sketchy.
Pot is just great. Every time I smoke it, I just feel automatically happy. If I was having a headache, if I've had a shitty day at work, If I couldn't sleep, all I needed to do was hit the joint once, and it would magically go away. The anxiety, the sadness, everything. At least that's how it started. Now it's just all gray. I do feel better, but right after the effects are gone, things get worse and worse.
The doctor says there's a completely logical explanation, apparently pot is a downer, so if has "helped" perpetuate my depression. "It's all about the chemical cicles in your brain", she said.
Well, I guess I'm about to fuck up my brain for good. I don't feel like myself anymore. I smoked a lot yesterday, and I had a good time but in the morning I woke up and I realized something had changed inside my head. I have a headache that doesn't go away, and as the day passes, I keep feeling weird. Like my senses are not the same. I look at things and they seem brighter, or not solid, or made of water. Some objects are constantly moving and I just feel so tired. When I speak, I have this feeling I'm talking nonsense, and my thoughts repeat themselves over and over again.
Weed is taking me over. I thought staying sober was a piece of cake. A month and a half was all I could handle.
After three years of being an everyday smoker, now I know I need to stop.
I wanna be myself again.

jueves, 23 de junio de 2011

El refugio

Can you give me sanctuary?
I must find a place to hide
A place for me to hide...

Te quiero demasiado como para cambiarte.
Aunque la letra siempre sea la misma, y no pueda justificar el texto (no puedo justificar nada, de hecho) ni cambiarle el color ni poner nada más que lo necesario.
Mantienes las cosas simples, y supongo que eso está bien.

2 encuentros

Uno fue más amable que otro.

La vidente, gordita y de aspecto bonachón, platicó con todos de cosas interesantes. Cuando me despedí de ella me dijo que tenía un aura muy bonita, pero que definitivamente algo me había pasado, pues notaba muchas "trabas" en mi. Me dijo que seguramente me costaba trabajo relacionarme después de ESO, -una decepción muy grande, probablemente- Aseveró también, que era creativa y que mi talento era escribir. No supe que contestar, además ya me tenía que ir de fiesta porque me encanta elruidoylagenteylosquefajanenlaesquinayobservarlosyesperarydesearyverpasaralguapomuchachoyluegoirporunacervezayesforzarmeportenerunaconversaciondivertidayaquenolleveaningunladoperodivertidayfumarytomarybailarhastacansarmehastaquetengaganasdellegaralacasaymeencierreenmicuartoymedecuentaquenadahacambiadoquesiguesahiquesigoaquiqueyaestoysolayensilencioentoncesapagolaluzymemetoenlacamaymecuestatrabajodormirperomeobligoyaldiasiguienteamanezcocansadadesveladaycondolordecabezaperonoimportaporquequepadremelapaseyquepadremelavoyapasarhoyquevoyahacerexactamentelomismo.

Otra era más vieja, con maquillaje chistoso y un dejo de risa en el rostro que no sé si me agradó. El mismo dejo de risa se veía venir al final de cada oración. La plática duró una hora, una hora que me costó 750 bolas y que me abrió los ojos pero no tanto como la plática con Mari en la que entendí que los hombres sólo quieren coger. La doctora me dijo que mis transmisores ya estaban saturados y que en cualquier momento me podía dar una crisis psicótica y que qué iba hacer yo, tan prometedora muchacha con la cara, dijo, triste y como de más grande y como de amargada. Poco común en una reportera, siguió, el porte cabizbajo y la lentitud de movimientos y la sonrisa breve, cuando el tipo que tiene un reportero es más movido y más alegre.
Y qué sabe usted? pensé yo, haciendo memoria (la poca que aún me sirve) y recordando que mi cara siempre ha estado triste y revisando las fotos y viendo que siempre he tenido ojeras y que antes estaba más flaca pero con las mismas preocupaciones y el mismo aislamiento y el mismo dolor.
"Llega a tu casa y tira la mitad". Esa fue la tarea. La hice pero no, me la fumé toda.